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SEM: cuándo compensa pagar por aparecer en Google

Pagar por estar arriba tiene una ventaja que el SEO no tiene: funciona hoy. Y un inconveniente que conviene mirar de frente: deja de funcionar el día que dejas de pagar.

SEM son los anuncios que aparecen en los buscadores. Funciona por subasta: eliges por qué búsquedas quieres salir, dices cuánto estás dispuesto a pagar por clic y compites con quien quiere ese mismo hueco.

Lo interesante es que no ganas por pagar más. Google mezcla lo que pujas con la calidad de tu anuncio y de la página a la que llevas, así que un anuncio bien planteado paga menos por el mismo sitio.

Eso tiene una consecuencia práctica muy concreta: una página de destino floja te sale cara dos veces. Convierte peor y además encarece cada clic.

Por eso lo primero que revisamos al montar una campaña no es la campaña: es la página a la que va a llegar la gente.

La decisión

Cuándo empezar por anuncios y cuándo empezar por posicionamiento

Empieza por anuncios si

  • Necesitas ventas este mes, no dentro de seis
  • Lanzas algo nuevo y quieres probar si interesa
  • Tienes temporada corta y la campaña se juega en semanas
  • Quieres saber qué búsquedas convierten antes de invertir en contenido

Empieza por posicionamiento si

  • Tu margen no aguanta pagar por cada visita
  • Trabajas una zona concreta con poca competencia
  • Puedes esperar de cuatro a seis meses
  • Quieres que el tráfico siga llegando cuando pares de invertir
En la mayoría de proyectos lo sensato es hacer las dos cosas: anuncios para tener resultados mientras el posicionamiento madura.

El uso que casi nadie aprovecha

Los anuncios como laboratorio

Una campaña pequeña, de dos o tres semanas, te dice con datos reales qué búsquedas traen clientes y cuáles solo traen curiosos. Esa información vale más que la campaña.

Con ella sabes sobre qué merece la pena escribir y competir en posicionamiento orgánico, en lugar de adivinarlo.

Los anuncios no son caros ni baratos. Son caros si no sabes cuánto vale un cliente para ti.

Antes de gastar un euro

Cuatro números que hay que tener claros

  1. 01 Cuánto te deja un cliente No la venta: el margen. Y si repite, el margen de todas las veces que repite.
  2. 02 Cuántos visitantes se convierten en clientes Si de cada cien que llegan te compran dos, cada clic tiene que costar menos de la cincuentava parte de tu margen.
  3. 03 Cuánto estás dispuesto a pagar por cliente Es el techo real de la campaña. Sin este número, cualquier resultado parece bueno o malo según el día.
  4. 04 Qué pasa después del clic Quién contesta el formulario y en cuánto tiempo. Una campaña impecable con respuestas a los tres días no rentabiliza.

Dónde se pierde el dinero

Pagar por busquedas que nunca iban a comprar

Si vendes reformas y alguien busca cómo hacer una reforma uno mismo, ese clic te cuesta lo mismo que el de quien busca empresa de reformas, y no va a contratar nunca.

Las palabras que hay que excluir se descubren mirando el informe de términos de busqueda cada semana. Es la tarea más aburrida de una campaña y la que más dinero ahorra.

Preguntas frecuentes sobre campañas en buscadores

¿Cuál es el presupuesto mínimo para que tenga sentido?

Depende del sector, pero por debajo de unos 300 € al mes en muchos casos no se recogen datos suficientes para decidir con cabeza. Es preferible concentrar el presupuesto en pocas búsquedas muy afinadas que repartirlo entre muchas.

¿Es verdad que si dejo de pagar lo pierdo todo?

Pierdes la visibilidad de los anuncios, sí. No pierdes lo aprendido: qué búsquedas convierten, qué mensajes funcionan y qué páginas venden. Eso se queda y sirve para el trabajo orgánico.

¿Puedo anunciarme solo en mi zona?

Sí, y suele ser lo más rentable para un negocio local. Se puede acotar por municipio o por radio de kilómetros, y así no pagas por clics de gente que nunca va a llegar hasta tu puerta.

¿Quieres saber si te compensa anunciarte?

Calculamos contigo cuánto puedes pagar por cliente y si tu sector lo permite. Si no sale, te lo decimos.

Lo calculamos

¿Aplicamos esto a tu negocio?

Cuéntanos tu caso y te diremos por dónde empezar — sin compromiso y sin jerga.

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